¿Desencanto?
Las encuestas lo proclaman, pero reconozcamos que en dos meses, no es posible juzgar un gobierno electo por cuatro años.
Se han cumplido los dos primeros meses de la presidencia de José Antonio Kast y flota, prematuramente en el ambiente, una sensación de desencanto.
Desencanto es sinónimo de “desilusión”, se trata de un sentimiento que brota en el alma del pueblo y que hace sentir que lo que se muestra por el gobierno, no es lo que se quería o se esperaba.
Luego de gobiernos abiertamente incompetentes, especialmente el de Boric, se anhelaba una gestión que cumpliera lo que el contrato entre el pueblo y Kast se escribió virtualmente y que se expresó en las urnas: recuperación de la seguridad, reactivación de la economía, mejor uso de los recursos fiscales.
Luego de dos meses, la visión popular es que en seguridad, eje rector del programa de Kast, no se nota avance, continúa la delincuencia agobiándonos a sus anchas, el crimen organizado avanza, el narcotráfico funciona, esos miles de habitantes de poblaciones controladas por bandas de delincuentes, no han recuperado su libertad y deben seguir encerrándose a las 6 de la tarde.
En cuanto al mejor uso de los recursos fiscales, el programa prometió reducir el número de ministerios, se mantuvo inalterable; disminuir el número de los funcionarios públicos, nada de eso ha acontecido; que Televisión Nacional sería vendido, porque acarrea un déficit monstruoso e insalvable, se habla de mantenerla; y el programa de recortes del gasto público se ha orientado hacia programas y no a la estructura estatal, exagerada en tamaño para nuestro país.
Lo que luce a la vista, es el afán de reactivar la economía, con el Ministro Quiroz a la cabeza, y aun cuando pueda tener aristas discutibles, a lo menos es una concepción global y bien estructurada, imagen de lo que se desea que se estuviera haciendo en otros sectores nacionales.
Lo anterior, es verdadero, las encuestas lo proclaman, pero reconozcamos que en dos meses, no es posible juzgar un gobierno electo por cuatro años.
Claro, queríamos un Presidente enérgico, al estilo de Ricardo Lagos, y no lo tenemos, hay desorden en la puesta en marcha, pero recién se comienza.
Estimo que es prematuro e injusto tanto desencanto, como las encuestas lo proclaman, es momento de razonar y aguardar que la puesta en marcha se estabilice y que el gobierno luzca del modo en que lo queremos y que sabemos que es capaz.
Dejemos el desencanto a un lado, tengamos paciencia y fe, queda mucho camino por recorrer y esperamos que todo se enderece, como lo pide el noble pueblo chileno.