Rancagua
Rancagua, al establo en que naciste, al pie de los nevados montes, criatura desamparada y desnuda, también vinieron los Reyes Magos, con sus bíblicos presentes.
La mirra te la ofreció el promaucae, generoso, dulce y silente, el incienso, el que mostraba en su pecho rojas cruces, el oro te lo trajo el gringo imperialista.
Creciste mansa y dulce al arrullo del río loco, débil crisálida de carrizos que soñaba ser mariposa y terminó siendo ave fénix.
Eras una tímida aldea cuando el Libertador llegó a tu plaza, pólvora, fuerza y coraje, y enfrentó con bravura las huestes del gran Osorio.
¡Parece que fuera hoy cuando el héroe ciclópeo saltó desde tu plaza a la historia, dejando su imagen en bronce, raíz de tu pasado, faro de tu futuro!
Por tus calles empedradas corrió el coche con negros caballos de Juan Nicolás Rubio, y las chispas de sus cascos proclamaron su pacto con el diablo.
Un día cruzó tu plaza un gringo visionario y astuto, y transformó tu siesta agrícola en la vorágine del cobre, con la vieja Braden Copper.
Con su genio audaz, con el fuerte pecho y las manos encallecidas de campesinos, en fatigosa caravana de carretas surgió en el monte la Ciudad de las Escaleras.
Por tus calles entonces serenas caminó, pensativo, Oscar Castro, y desde el Liceo de hombres escribió sus versos, que manaban como luz de su pluma.
Por esas mismas calles temblorosas de polvo y hastío, desfiló vociferante Don Balta, el líder de las reivindicaciones, con su “Batallón de la Montaña”.
Patricio Mekis tomó tu mano y te llevó, convencida y segura, por la senda del progreso, de sentirte auténticamente grande, fuerte y bella.
Por eso, Mario Barrientos, el soñador, con recia voz, te proclama con fuerza: “Rancagua, la orgullosa capital De la Región de O’Higgins”.
Es tiempo, Rancagua mía, que en brazos de tus hijos, te embellezcas, te ilustres, proclames al mundo tu cultura, lo seduzcas con tu alma bravía.
Es hora que escribas páginas de oro y gloria, que emulen a las que tus héroes escribieron en el pasado con su sangre y amor a la patria.
Rancagua, amada novia eterna, mi voz trémula te proclama conquistadora del futuro, victoriosa capital palpitante de fraternidad e historia.
(Homenaje a su aniversario fundacional).
Mario Barrientos Ossa.