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¿Te la perdiste? “Gambito de Dama”, Ajedrez con rostro de mujer

¿Te la perdiste? “Gambito de Dama”, Ajedrez con rostro de mujer

Ajedrez… ¿en serio?… ¿una miniserie sobre ajedrez?, esa puede ser la reacción de muchos al escuchar hablar de “Gambito de Dama” por primera vez. Ciertamente no es una temática popular, sin embargo, la producción de la plataforma de streaming “Netflix” ha sido una de las más exitosas y comentadas de su historia y la pregunta es ¿por qué?

El ajedrez es más que un juego de mesa, se le describe como un deporte-ciencia, y consiste, en muy pocas palabras, en un enfrentamiento entre ejércitos, una batalla… un concepto muy propio del machismo, en el que todo se reduce, tarde o temprano, a una confrontación real o representada. La referencia evidentemente bélica, su historia y el modelo patriarcal en el que vivimos hace siglos, han trasformado al ajedrez en un “juego de hombres”, sin embargo, las propias reglas del ajedrez esconden un curioso guiño feminista; la pieza más importante del juego, por lejos la más poderosa, es la Dama, que lejos de ser solo la consorte del Rey, es la clave del juego.

“Gambito de Dama” explora esa característica invisibilizada que realza la figura femenina como la verdadera líder de las fuerzas que se enfrentan y construye una convincente historia de la mujer que domina el “juego de hombres” y se convierte en la mejor, a pesar de todo y todos. Con buenas actuaciones, una sólida construcción de personajes, una cuidada estética y ambientación de época, la miniserie destaca por su factura delicada, y un ritmo ágil, mas no vertiginoso, que se da el tiempo para escenas generosas cuando la historia lo amerita y que termina por envolver y cautivar al espectador.

Anya Taylor‑Joy está soberbia como protagonista y su actuación es suficientemente convincente como para incluso sostener la trama que, por momentos, parece naufragar entre la realidad y la imaginación. Su interpretación de una joven atormentada por una infancia compleja y que conoce el ajedrez gracias al conserje del orfanato en que termina luego de la muerte de su madre explora cruda, pero delicadamente, las carencias de una adolescente talentosa, su acercamiento a las drogas y su proceso de crecimiento desde “niña prodigio” a una realidad adulta, en medio de la misoginia imperante en un ambiente dominado por hombres. El ajedrez resulta en la obsesión y evasión de una vida dura y desesperanzada, y termina por dar sentido a su existencia. Ese tránsito de crecimiento y autodescubrimiento, sumado a pinceladas de ajedrez puro (como el mismísimo nombre de la serie, una apertura que “expone” deliberadamente a la Dama), van dibujando una historia compleja y simple a la vez.

La miniserie es completamente recomendable para las noches cada vez más frías del otoño, o un fin de semana en cuarentena. ¿Hay otra que recomiendes? Comenta en nuestro facebook

David Pellizzari
David Pellizzari

Periodista de El Tipógrafo. Ver más artículos →